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Mar: la cala

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El día había sido gris y húmedo, como lo eran casi todos en aquel pequeño pueblo pesquero de Escocia. Tras horas de lluvia fina, el sol se había asomado tímidamente a la última hora de la tarde, arrancándole destellos a un mundo que lo reflejaba como un espejo. Sobre todo el mar. Blancanieves lo observaba lánguidamente, sentada en el balcón de proa del Apfelchen , acodada en la barandilla, con la barbilla descansando sobre los brazos cruzados. La piel fina de sus pies blancos que colgaban sobre el agua se teñía de un rubor cobrizo con los últimos rayos de un sol a punto de ponerse. Había salido a dar una vuelta cerca de la costa, parándose a descansar al abrigo de una pequeña cala. Probablemente se quedaría allí a pasar la noche. El puerto y esos malditos escoceses la ponían nerviosa. Todas las cosas raras que habían pasado esos días… sumadas a la angustiosa sensación de que alguien la observaba. Constantemente creía sus movimientos seguidos por unos ojos invisibles que...

El puerto, ese lugar extraño...

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Corpulento, malcarado y renqueante. Así era el hombre que aquella mañana se detuvo ante el Apfelchen , el pequeño velero de Blancanieves. Odbal estaba tumbado en la bañera de popa, sobre la piel que unos días antes había encontrado al borde de la ría, orgulloso como un general con un trofeo de guerra. Mientras tanto, Blancanieves repasaba los cabos y ni siquiera notó la presencia de aquel tipo que se había detenido, casi sin respiración, delante de su perro. - ¿Cuánto? – preguntó – ¿Cuánto quiere por eso? Un resoplido de fastidio escapó de los pulmones de ella al verse obligada a levantar la cabeza para atender a la impertinente pregunta. Le costó unos segundos asimilar la escena: el viejo marinero borracho señalando al animal; Odbal devolviéndole la mirada fijamente, enseñando los dientes… y aquella estúpida cuestión flotando en el aire salobre. Tan estúpida y molesta como el graznido de las gaviotas, pensó. - No está a la venta. Su perro era sagrado, habían pasado po...

Una vez, en un sueño...

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-Canta para mí, Jae... Ella tenía una voz preciosa, diferente de todas las demás. Había armonía en ella, una cadencia suave que hacía que cuando la escuchabas... todo dejase de tener importancia. Aquella voz se había convertido en su droga, consiguiendo hacer a un lado las demás. Paseó los dedos por las cuerdas de la guitarra, y ella lo complació siguiendo la melodía. Cantando para él. Porque en aquel instante... sería sólo suya. Acomodó la cabeza sobre su vientre y ella le acarició el cabello, y le pareció que podría vivir así para siempre. Pero nada es para siempre. No para él, al menos. No para ellos... Y por eso... por eso se sintió el tío más afortunado del mundo en ése jodido instante. Porque en aquel instante... era sólo suya. -¿Te has dormido? Abrió los ojos y se encontró con los de ella, de ése gris pálido, brillantes, cómo si su interior albergase una estrella. Rasgados y atentos, reflejaban la sonrisa que veía en aquellos labios carnosos...

¡Perro malo!

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¡Odbal! ¿Odbal, dónde estás? Odbal! Odbal, where are you? Venga, Odbal, ya es hora de volver. ¿Dónde te has metido? Come on, Odbal, time to go back. Where are you? Imposible, no lo veo... Impossible, I can't see him... ¡Ven, bonito, ven! Come, darling, come to me! Oh, ahí estás… ¿pero se puede saber qué demonios has cogido? Oh, you were there... what the hell did you catch? ¿Qué cochinada es esa? ¿Una nutria muerta? What bloody thing is that? A dead otter? No, Odbal, no. Perro, malo, muy malo. No se pueden coger porquerías de por ahí… No, Odbal, no. Bad dog, very bad dog. You can't catch rubbish... Oh, bueno, vale, está bien. Si tanto te gusta te lo puedes quedar… Oh, OK. If you like it so much you can keep it... Pero no quiero ni que me lo acerques. Lo llevas tú todo el camino. But keep it as far from me as possible. And you must carry it all the way!

Haciendo amigos

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*   * *   * Rischa:  Perdí a alguien… a alguien muy importante. Rischa:  A una chica que lo era todo para mí. Azafrán:  ¿Y? Rischa:  ¿Perdón? Azafrán:  ¿Y qué? Rischa:  ¿Cómo que “y qué”? ¿Qué coño quieres decir con eso? Azafrán:  Perdiste a alguien, muy bien. ¿Quieres una puta medalla por ello? “En honor al que se quedó en tierra, mártir y solitario”. Rischa:  ¿QUÉ? ¿Pero de qué coño vas? ¿Cómo te atreves a hablar así? ¡No tienes ni idea…! Azafrán:  ¿En serio crees que eres el primero del mundo que ha perdido a un ser querido? ¡Despierta, gilipollas! Vives un jodido universo que es infinito, donde cada día un hombre mata a su mejor amigo por una mujer, una persona buena muere triste, sola y humillada. Donde hay guerras, hambre, dolor y miseria. ¿Crees que TU historia es mucho peor que la de los demás, que los planetas giran a tu alrededor llorando tu inconsolable pena? ¡Despierta! A nadie l...

Un amor verdadero... es un amor para siempre

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Frank:  * Está tardando...¿estará bien? ¡Espero que no le haya pasado nada T__T! * Tito:  ¡Al fin! ¿Te hice esperar mucho? Frank:  ¿Dónde estabas? pensaba que ya no ibas a venir T__T! Tito:  Me entretuve con esto... Frank:  Oh...Tito... Frank:  ¡Ay! Muchas gracias, es preciosa T__T Frank:  No hacía falta... Tito:  ¡Claro que sí! Por el día de los enamorados... Frank:  Pero ese día para mi es siempre, ¿para ti no?  Tito:  Sí, pero si lo celebrásemos igual siempre... el mundo no tendría flores. ¡Va, no puedes enfurruñarte por una flor! No te bajo hasta que no me des un beso y sonrías. Frank:  (Creo que me pides demasiado...) Tito:  Yo sé que no =3 > >  M U I K  < <

Cuando nos conocimos

Rischa: La verdad es que no me llamó mucho la atención que se metiera. No era ni de lejos la primera vez que veía a un “espontáneo” meterse en medio de una pelea que ni le iba, ni le venía. Algunos eran héroes, otros buscabullas. Pero todos necesitaban urgentemente comprarse una vida. Una para ellos. Una para dejar de meter las narices en la de los demás. Azafrán: No sólo se había llevado la del pulpo… joder, esos tíos empezaban a ponerse demasiado cariñosos con él, ¿entiendes? Y no iba a dejar que abusasen de aquel tipo en mis narices… no, joder, ni de puta coña. ¿Sabes lo que dice de ti que seas un tipo grande y te cojas a dos amigos para meterte con alguien más débil y pequeño que tú? Que eres un cobarde de los putos cojones. Todo pasó muy deprisa. Supongo que porque me pasé demasiado tiempo pensando cómo abordar la situación y se me hizo tarde para actuar de forma racional. Sin darme cuenta, me planté allí tras un par de zancadas y empujones. Aquel tipo grande y grasient...