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Mar: la cala

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El día había sido gris y húmedo, como lo eran casi todos en aquel pequeño pueblo pesquero de Escocia. Tras horas de lluvia fina, el sol se había asomado tímidamente a la última hora de la tarde, arrancándole destellos a un mundo que lo reflejaba como un espejo. Sobre todo el mar. Blancanieves lo observaba lánguidamente, sentada en el balcón de proa del Apfelchen , acodada en la barandilla, con la barbilla descansando sobre los brazos cruzados. La piel fina de sus pies blancos que colgaban sobre el agua se teñía de un rubor cobrizo con los últimos rayos de un sol a punto de ponerse. Había salido a dar una vuelta cerca de la costa, parándose a descansar al abrigo de una pequeña cala. Probablemente se quedaría allí a pasar la noche. El puerto y esos malditos escoceses la ponían nerviosa. Todas las cosas raras que habían pasado esos días… sumadas a la angustiosa sensación de que alguien la observaba. Constantemente creía sus movimientos seguidos por unos ojos invisibles que...

El puerto, ese lugar extraño...

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Corpulento, malcarado y renqueante. Así era el hombre que aquella mañana se detuvo ante el Apfelchen , el pequeño velero de Blancanieves. Odbal estaba tumbado en la bañera de popa, sobre la piel que unos días antes había encontrado al borde de la ría, orgulloso como un general con un trofeo de guerra. Mientras tanto, Blancanieves repasaba los cabos y ni siquiera notó la presencia de aquel tipo que se había detenido, casi sin respiración, delante de su perro. - ¿Cuánto? – preguntó – ¿Cuánto quiere por eso? Un resoplido de fastidio escapó de los pulmones de ella al verse obligada a levantar la cabeza para atender a la impertinente pregunta. Le costó unos segundos asimilar la escena: el viejo marinero borracho señalando al animal; Odbal devolviéndole la mirada fijamente, enseñando los dientes… y aquella estúpida cuestión flotando en el aire salobre. Tan estúpida y molesta como el graznido de las gaviotas, pensó. - No está a la venta. Su perro era sagrado, habían pasado po...

¡Perro malo!

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¡Odbal! ¿Odbal, dónde estás? Odbal! Odbal, where are you? Venga, Odbal, ya es hora de volver. ¿Dónde te has metido? Come on, Odbal, time to go back. Where are you? Imposible, no lo veo... Impossible, I can't see him... ¡Ven, bonito, ven! Come, darling, come to me! Oh, ahí estás… ¿pero se puede saber qué demonios has cogido? Oh, you were there... what the hell did you catch? ¿Qué cochinada es esa? ¿Una nutria muerta? What bloody thing is that? A dead otter? No, Odbal, no. Perro, malo, muy malo. No se pueden coger porquerías de por ahí… No, Odbal, no. Bad dog, very bad dog. You can't catch rubbish... Oh, bueno, vale, está bien. Si tanto te gusta te lo puedes quedar… Oh, OK. If you like it so much you can keep it... Pero no quiero ni que me lo acerques. Lo llevas tú todo el camino. But keep it as far from me as possible. And you must carry it all the way!