Aquella noche...
Hace apenas una semana que volví a acostarme con el imbécil de mi ex. Y las cosas van de mal en peor, de frustrantes a desconcertantes. Aquél no había sido mi día. Pasé no menos de cuatro horas dando vueltas por el backstage esperando a ese capullo de productorzucho, y total, ¿para qué? Un polvo rápido y fuera de la limusina, bonita. No me dejó hablar. Ni tan siquiera pude hacerme publicidad… maldito eyaculador precoz… ¿Cómo se puede ser así? Si no eres bueno en el asiento trasero, al menos da conversación. Nada. Me moría del asco mientras avanzaba por el asfalto mojado que reflejaba diminutos destellos de neón en su agua. Al menos ese desgraciado me había dejado cerca de casa. Me metí por la calleja de siempre, iba sola con el ruido de mis tacones cuando de pronto vi a alguien. Llevaba un sombrero de ala ancha y un traje de chaqueta tan bonito como caro. “A lo mejor aún se puede sacar algo provechoso de esta noche que aún es joven… pobrecillo, parece frustr...