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El despacho de Volker

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Sé que Volker ha estado maniobrando a mis espaldas, buscando para la sirena un domador, entrenador… o comoquiera que se haga llamar un torturado de criaturas de este tipo. Tengo que impedirlo cuanto antes… ¡maldito necio! Que espere un rato, que tiene que organizar unos papeles… como si fuesen más importantes que Donau. Y aquí estoy, sentado en el pasillo, esperando aburrido… hasta que llega un tipo corriendo. Parece un tipo normal, pero algo demasiado revuelto en su interior le da cierta mirada de desesperado. Patrick: ¿Es este el despacho de Volker? Herbert: Sí. Pero… ¡Eh, un momento! Yo también estoy para… mierda. Apenas abro la boca entra sin llamar. Bueno, era de esperar que los amigos de Volker tengan la misma educación que él. Como no cierra la puerta, tengo el dudoso honor de escuchar toda la conversación alto y claro. Volker: ¡Hombreeee, Patrick! Dichosos los ojos, ¿qué tal? Partrick: Deja eso. Tenemos que hablar. AHORA. Volker: Pues c...

10 cosas sobre... Donau

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Donau en alemán significa Danubio y es el nombre cariñoso que le pone Herbert a la sirena porque fue encontrada en el nacimiento de dicho río. Aunque Herbert no cree en misticismos y es un científico muy cartesiano, en cierto modo la considera hija de río. Es una criatura extraña, con pequeños detalles que recuerdan a éste animal y a aquél… pero lo cierto es que tanto su origen como su afiliación filogenética son un misterio. Su lamento es un sonido armónico y melodioso. Un poeta diría que sus lágrimas están hechas de música. Después de ser capturada, pasa a ser propiedad de Volker, presidente y socio fundador de CherryBomb Entertaiment, empresa líder en el sector del ocio y el espectáculo. Después de un breve período de análisis, Donau es exhibida como atracción de feria en un delfinario para gran dolor de Herbert, que se ve obligado a transigir: oponerse a la voluntad de Volker supondría perder para siempre la oportunidad de estar cerca de la sirena. A Herbert le gustaría ...

Humana

Tengo uno de esos días de pulso ebrio, dedos torpes y cabeza espesa. Estoy nervioso y abro la nevera deprisa, lo que hace que un vaso lleno de una vieja disolución de sacarosa deje caer un denso chorro al suelo. Todo me sale mal. Debería estarme sentado y quieto, sin hacer nada. Pero antes he de limpiar el suelo. Preparo la fregona, pero para cuando llego con ella no calculo bien la distancia. La sacarosa se ha extendido, resbaladiza y pegajosa, por las baldosas. No me doy cuenta hasta que la piso, resbalo, mi cuerpo entero se balancea hacia delante, cae hacia atrás. Un dolor fuerte y punzante en la rabadilla. Y entonces sucede el milagro. Llega hasta mí alta, limpia y clara. Es una carcajada. Me incorporo sin dar crédito. Pero allí está, como de costumbre, asomada al exterior, con los brazos cruzados sobre el borde de la piscina. Riendo. No ha duda de que ríe con mi desmañada cadena de accidentes. Con mi traspiés. El humor más elemental que comparte la especie humana desde que ...

Yo no oí nada

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A n t e r i o r m e n t e . . . -  El tren que va a Baden-Wurtemberg -  Confío en ti para esto -  Primer contacto **************************************** Michael:  Herbert, vas a tener que ser muuuuuuuuuucho más concreto que “mándame mis cosas, lo más importante”. Tienes el despacho hasta arriba de notas, tarjetas, carpetas… en la mesa hay papeles de chicles ¡y hasta una araña muerta! Herbert:  Tranquilo, ¿vale? Busca el archivador azul, el de las fichas… y cógeme los cuadernos del primer cajón... Michael:  ¡Pero tienes muchos, es el caos! Herbert:  Sólo los que no están acabados, son dos, uno amarillo y otro naranja. Deberían ser los menos sobados. Michael:  Haré lo que pueda… Herbert:  Muchas gracias, te debo una. Herbert:  Todo este… secretismo, los papeles, las cláusulas de confidencialidad… me pone los pelos de punta. Rachelle:  CherryBomb Entertaiment pone mucho dinero en este laboratorio. S...

Primer contacto

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Rachelle: ¿No te dijeron que era peligrosa? Herbert: Me gusta el peligro... no, en serio. Ha sido un descuido. Rachelle: Has tenido mucha suerte. La próxima vez podría ser el cuello. Herbert: Creo que he aprendido la lección. No volveré a tocarla si no está sedada. Rachelle: Espero que no tenga nada. Podría haberte contagiado cualquier cosa… Herbert: Me han dicho los del laboratorio que en un par de días tendrán los resultados. He cogido muestras de todo, descuida. Rachelle: Tú también deberías hacerte un análisis. Herbert: Ya... Rachelle: ¿Volker lo sabe? Porque le va a encantar. Herbert: Yo desde luego no se lo he dicho… y prefiero no pensar en ello. Tampoco es para tanto, no es la primera vez que tengo un accidente. Es normal que se haya asustado, a mí tampoco me gustaría que me sacasen del agua para examinarme en una camilla con un foco en los ojos. Rachelle: La entiendo. Yo también odio que me saquen sangre. ¿Crees que… bue...

Confío en ti para esto

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Una mujer alta y delgada como una modelo vino a por mí a la estación. me condujo hasta el hotel y luego de dejar mis cosas me llevó a aquella horrible nave. Era medio piscifactoría, medio matadero, medio piscina municipal de barrio pobre... Volker: ¡Herbert! Herbert: ¿Volker? No había reconocido su voz en la llamada, pero al verle supe al instante quién era. Volker Riedel, habíamos sido compañeros en el instituto. Era uno de esos chavales que no son ni amigos ni enemigos… de manera que no había vuelto a saber de él desde que pasé a la Universidad. Volker: ¿Qué tal el viaje? ¿Vienes muy cansado? Apuesto a que sí… pero no podías resistirte, tenías que verla. ¿Verdad? Claro… es alucinante, en serio. Vas a flipar, sígueme. Habla demasiado. Volker: Mírala. Está ahí. Me asomé con el corazón en un puño, la respiración contenida. Lo que encontré allí abajo no era en absoluto lo que había imaginado. Había una red basta, y en su interior se encontraba...