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Presentando a las GI-MAIDS

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Menta, Frambuesa y Arándano son tres androides domésticas de tipo GI-MAID (Ginoid Maiden) que sirven en una misma casa. A pesar de que apenas son tres variantes diferentes de un mismo modelo, son muy distintas entre ellas. MENTA: Mi vida es servir al señor de la casa, sus deseos son órdenes y su bienestar es mi máxima prioridad. Mi deseo es servirle hasta mi último ápice de mi energía. FRAMBUESA: Mi vida es limpiar y ordenar. Me encanta saber que salgo de una habitación y la dejo impoluta y bien organizada, para mí no hay mayor satisfacción. ARÁNDANO: Supongo que soy defectuosa. Limpiar es sucio, aburrido e inútil, no lo soporto... a pesar de que fui creada para ello. Desearía poder dedicarme a construir cosas nuevas y prácticas... pero, mientras tanto, procuro evadir la limpieza encerrada en la cocina. MENTA:  ¿Creéis que el señor nos felicite por el día de la mujer trabajadora? FRAMBUESA:  Espero que no. MENTA:  ¿Cómo? ¿Por qué? ARÁNDANO: ...

Ejercicios de película

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Un vestido demasiado corto

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Porque tener una chica artificial descarada en la vida de uno a veces resulta embarazoso. Más sobre Silvie y Patrick AQUÍ . *************** Patrick: ¿No es demasiado corto? Silvie: Ay Patrick, no seas antiguo. Es muy bonito. Patrick: Pareces una niña. Silvie: ¿Y qué? No lo soy… ¿recuerdas? Silvie: ¡No me hagas sacarte los colores! Patrick: ¡Silvie! Silvie: ¡Oh, venga ya! ¿Es que todo te da vergüenza? Patrick: =///////////= Silvie: Jiji, ya veo que sí

Lingerie

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Patrick es un yuppie cuyo punto fuerte son los idiomas y su trabajo se centra principalmente en negociar con diversos países asiáticos. Para agradecerle su gran labor como dialogador, un pequeño grupo de agradecidos colegas empresarios deciden regalarle una pequeña androide japonesa.  Silvie es toda una revolución en la nómada y solitaria vida de Patrick… Patrick nunca fue un dueño como los demás. Los androides se supone que no podemos tener dinero. Pero podemos manejarlo, siempre con el consentimiento de nuestro dueño. Así podemos desde ir a hacer la compra hasta manejar asuntos de negocios. Yo recibía todo el dinero que era necesario para las compras. Sin embargo, recibía además una pequeña paga semanal. Patrick me la daba e insistía en que la guardase y la usase sólo para mí, para comprarme cosas que me gustasen de verdad. Yo no le veía mucho sentido a su planteamiento, de manera que, cada domingo, cogía mi dinero y lo guardaba en una pequeña cajita traída de Ch...