El primero, él único... el último
Desde el principio de los tiempos, los hombres buscaron sus orígenes volviendo los ojos hacia la tierra, hacia los mares… hacia las estrellas. Trazaron con sangre y piedra las figuras de dioses gigantes venidos del cielo con poder, sabiduría y evolución. Vestigios. Objetos extraños con propiedades imposibles. Huesos sin dueño. Amuletos que no labró la mano del hombre. Un montón de reliquias misteriosas y potencialmente peligrosas fue lo que consiguió reunir aquel grupo de ocultistas que se hacían llamar los primeros nigromantes. Nunca diría que fueron mis padres. Pero no sería justo no reconocer que fueron mis creadores. Así pues… soy el fruto del experimento de una raza inferior que buscaba sus orígenes entre los restos de algo mucho más grande que ellos. Y encontraron su respuesta: una respuesta rara y vacía, que les recordaba a algo que era, sin serlo. Para mí el mundo era distinto que para ellos. Más fuerte, más rápido… con unos ojos que no necesitan ver. C...