El paradero de la mujer azul
Sacar información acerca del paradero de la mujer azul a la que llamaban TinHinan no había sido cosa fácil. La mayor parte de Lond permanecía aislada por cuarentena, y en el pequeño puerto espacial que quedaba abierto a extranjeros, sanos y equipos de ayuda nadie parecía saber nada. Nadie excepto aquel chaval. Azafrán lo había sabido nada más preguntarle: mejillas lívidas, mirada errática, parpadeos convulsos. Una mentira. Mentía cuando decía no saber de quién hablaban. Y no estaban dispuestos a dejarlo ir sin más… por fortuna, reconoció a la pequeña droide blanca y su mera presencia pareció bastar para convencerle de que el grupo no buscaba a la famosa TinHinan con malas intenciones. Al parecer, su desinteresada humanidad había despertado tantas simpatías entre el vulgo como hostilidades entre aquellos que ahora la buscaban para juzgarla. En cualquier caso, su índice de popularidad no era asunto de ellos. Al parecer, estaba en una estación de repostaje, a apenas cuatro horas de...