jueves, 19 de abril de 2012

Lingerie

Patrick es un yuppie cuyo punto fuerte son los idiomas y su trabajo se centra principalmente en negociar con diversos países asiáticos. Para agradecerle su gran labor como dialogador, un pequeño grupo de agradecidos colegas empresarios deciden regalarle una pequeña androide japonesa. 
Silvie es toda una revolución en la nómada y solitaria vida de Patrick…



Patrick nunca fue un dueño como los demás.

Los androides se supone que no podemos tener dinero. Pero podemos manejarlo, siempre con el consentimiento de nuestro dueño. Así podemos desde ir a hacer la compra hasta manejar asuntos de negocios.
Yo recibía todo el dinero que era necesario para las compras. Sin embargo, recibía además una pequeña paga semanal. Patrick me la daba e insistía en que la guardase y la usase sólo para mí, para comprarme cosas que me gustasen de verdad.
Yo no le veía mucho sentido a su planteamiento, de manera que, cada domingo, cogía mi dinero y lo guardaba en una pequeña cajita traída de China, negra y grabada.
Antes de darme cuenta había ahorrado ya una cantidad importante y de pronto, sin yo buscarlo, descubrí algo en lo que quería gastarlo. Conté despacio. Valía la mitad de todo lo que tenía. Pero merecía la pena. Era tan bonito…




Podía adivinar lo que diría Patrick. Diría que no lo había comprado por mí y pondría los ojos en blanco, suspirando. Pero nunca le dura mucho el enfado. Y menos debería durarle cuando no tiene motivos. ¿Cómo no iba a ser para mí la ropa interior? Claro que lo es… si no, hubiese buscado un modelo mucho más ancho.